cine
¿Y si me caso en lugar de ir a la universidad?
Terminé de ver “An Education” y realmente no pude encontrarle sentido. Más allá de lo flojo del guión y lo incongruente de la narrativa, me quedo con la idea del mensaje que teoricamente intenta transmitir y me resulta mucho más chocante aún.
Generalmente yo no suelo detenerme mucho en eso, no pretendo identificarme necesariamente con los valores o principios de una película para encontrarla interesante. Pero en este caso ya me resultó demasiado como para dejarlo pasar.
Como si al final la vida desde la perspectiva femenina se redujese a eso: atravesar el “duro y aburrido” (cito textual) camino del estudio académico o conseguir alguien que te mantenga.
¿Qué clase de mensaje moralista es este? El film ni siquiera es lo suficientemente realista como para que uno pueda entender esta perspectiva ajena desde un ángulo distinto, aunque tal vez muy diferente al propio. No, ni siquiera eso.
Llena de clichés. Desde la estudiante ingenua que fuma y se ríe a escondidas con sus compañeras (su sueño: viajar a París), hasta la rubia tonta que sólo lee revistas de moda. Pasando por el tipo seductor y seguro de sí mismo y el padre conservador y absolutamente elemental.
¿Y la conclusión final? Bueno, la idea que finalmente propone es que no existen atajos, que todo requiere esfuerzo. Que la vida implica sacrificios para conseguir metas que al fin y al cabo se reducen a los logros que socialmente son respetados y admirados. Y que por supuesto son los mismos a los que aspiramos todos.
Más de lo mismo…
Para mi Frodo se parecia a Alf
Esta semana se me dio por bajarme la película “The fellowship of the ring”.
Ya la había visto, en el cine y todo, pero después de ver la película de Futurama “Bender’s game”, que tantas alusiones hace, no sé, como que me dieron ganitas.
La verdad que tardó bastante en bajar…
Y esto me llevó a pensar: “Seguramente que 7 años atrás estaba en menos de 1 hora”
Pero bueno, así funciona el fanatismo.
A mí siempre me generó el efecto contrario. Las modas, las tendencias… sobre todo en el ámbito de los gustos y placeres estéticos. Mi primer impuslo es, seguramente, rechazar las corrientes masivas.
Cuanto más grande es el fenómeno, más tiempo me lleva poder apreciarlo sin prejuicios.
Pero en este caso es distinto. Tiene que ver con una especie de melancolía, o mejor dicho, con una sensación relacionada con recuerdos de mi infancia.
Algunos de los recuerdos mas vívidos y felices de mi infancia, tienen que ver con la novela de JRR Tolkien. Y sí, ya sé que muchos aficionados de la lectura tienen mucho que criticarle a la novela, pero para mí, sobre todo para mí a los 9 años, esas cosas no cuentan. Me acuerdo como si fuera hoy, estar recostada en el sillón de la sala de espera Tito, mi dentista, al que concurrí regularmente desde los 6 años, mirando sin mirar la luz amarilla a través del vidrio esmerilado de la lámpara, escuchando cómo me leían partes salteadas de la historia. Yo en esa época no leía libros tan largos. Pero quien me leía, aprovechaba esos momentos en que estábamos juntos, para hacerlo en voz alta. No tenía la suerte de poder seguir toda la historia. También seguía leyendo cuando yo no estaba… pero no me importaba. Para mí era suficiente.
Y de hecho, mucho tiempo después, cuando finalmente pude leerla yo, recordaba las partes que había imaginado en mi infancia mientras escuchaba pasivamente la historia. Y comparaba mi comprensión con la otra versión, quizas un poco distorsionada e infantil.
Hasta que finalmente ví la película. No voy a juzgar la calidad, ni la fidelidad con la novela, ni el parecido de los personajes del libro con los actores. Pero hay algo que me molesta. Desde que la ví, ya no puedo recordar tan bien como antes cómo eran para mí los escenarios, los rostros, hasta las voces que dentro de mi mente había creado para cada uno de ellos. No, aunque me esfuerce, ya no puedo. La nitidez y la claridad de la pantalla se imponen por sobre todo. ¿Y qué pasa con las partes que en el film están omitidas? No sé. Me cuesta acordarme. Podría suponer que leyendo de nuevo el libro (cosa que no tengo en mis planes) podría reparar el daño, recuperar esa escencia. Pero no. Seguramente, cada vez que evoque en mi mente la tierra media, va a ser a través de los ojos de Peter Jackson.
