José Marchi
Algunas pocas veces me he maravillado tanto con un artista como con su obra. Tuve la inmensa suerte de asistir a su taller durante algunos años y creo que fue una parte más que fundamental en mi camino dentro del mundo del arte e incluso en otros aspectos de mi vida también.
Y afortunadamente no es sólo ahora, mirando hacia atrás, que puedo apreciar el sentido y el valor de todo eso.
Un hallazgo
Yo nunca fui muy fanática de las tiras de historieta. Pero este descubrimiento casi casual me hace ver las cosas desde una perspectiva diferente. Tal vez tenga que ver con el hecho de haber podido conocer al dibujante (y pintor) en persona.
Aunque yo suelo decir que la obra va más allá del autor, que en el momento de apreciar un dibujo o una pintura, realmente no tomo en cuenta el discurso que esté por detrás, (lo que diga el artista de su propia obra).
Tal vez sea eso o tal vez simplemente es haber encontrado una sensibilidad que en un punto me es afín, como muchas otras que aparecieron en el camino.
Y creo que esto mismo me sucede con otras expresiones dentro del mundo del arte, ya sea en la música, la literatura, el cine, la fotografia, etc.
En mi caso no es algo que pueda intelectualizar en absoluto. No pasa por la técnica (mucho menos por el discurso), ya que muchas cosas exceden mis conocimientos. Es algo puramente perceptivo.
Por eso es tan difícil para mí contestar preguntas como “¿Qué estilo de pintores te gustan?” o “¿Qué tipo de música escuchás?”. Sólo me limito a dar ejemplos…
La vida está en otra parte
Siempre traté de huir de los condicionamientos sociales. No es algo que considere sencillo. Ni siquiera creo que sea una elección. Hay una vida que no puedo tomarme en serio. Hay valores que no siento propios, que no llegan siquiera a afectarme. Eso ciertamente llega a distanciarme de la mayoría de las personas. Muchas veces, estando en algún tipo de situacion social, me alejo y veo desde fuera los códigos y comportamientos repetidos hasta el cansancio, con una fidelidad idéntica. Las mismas conversaciones, una y otra vez, sobre los mismos temas ya masticados y digeridos. En momentos como esos, no puedo evitar sentirme fuera de ese juego. Y aunque alguna vez lo haya intentado, nunca pude creerme parte de él. No termino de decodificar las reglas y mucho menos de entender el objetivo.
La misma sensación la tengo cuando en una charla puedo adivinar todas las opiniones o conjeturas que una persona va a darme y lo que es peór aún, puedo prever sus preguntas. Como si existiese una secuencia ya preestablecida de comunicación, ideada para evitar cualquier tipo de acercamiento genuino. Siempre fui consciente se eso y hace tiempo que asumí que probablemente nunca dejaría de serlo. Como decía al comienzo, no es una elección, pero tampoco eligiría cambiar la manera en la que percibo las cosas.
A veces lo extraño ocurre cuando ese filtro desaparece, aunque sólo sea por un momento. Y entonces realmente llegas a ver qué es lo que hay del otro lado, en frente tuyo. Y a veces no es más que un espejo. Y es en eso precisamente en lo que también te conviertes. Porque muchas veces, esos momentos de conexión real son los que nos permiten ver y entender parte de nuestro propio mundo, a traves de los ojos del otro. Y finalmente termino suponiendo que tal vez lo que genera tanto temor es la confrontación con el propio reflejo.
Una de muchas identidades
A veces me pregunto cómo pueden convivir tantas facetas dentro de una misma persona. Cómo se pueden tener tantos rostros, y cómo la mayoría de ellos pueden estar ocultos para la mayor parte de la gente. ¿Quienes son entonces los que realmente nos conocen? ¿Los que descubren y son testigos de absolutamente todos los matices y sutilezas de nuestra personalidad?
Realmente no estoy segura de eso.
Leer “La Identidad” de Kundera me llevó a pensar en todas las personas que fuí a lo largo de mi vida. Y cómo los cambios abruptos de mi personalidad y de mis opiniones pueden desconcertar a los demás.
Podría sentirme culpable. Me he sentido así a veces. Pero no dejo de pensar que también son más estrechos y reales los vínculos que están más allá de eso, más allá de todas las máscaras que a veces llevemos.
Son justamente esos vínculos los que pueden cuestionar y hacernos pensar sin emitir juicios, sin intentar atarnos a lo que una vez fuimos.
Cuando Jean-Marc, en su intento de representación de Cyrano de Bergerac describe la vida como un “arbol de posibilidades” no pude evitar sentir un dejavu, una imagen que giraba en mi mente durante mi infancia. Si elegir un camino significa rechazar el resto de alternativas, quizas sea esa opción, esa elección lo que realmente nos define en un determinado momento. Y entonces tal vez no tengan valor las elecciones de por vida, ya que, como me dijo una amiga una vez: “Las elecciones las estamos haciendo todos los días, sino nuestra vida sería simplemente una prolongación de nuestro propio pasado”.
Identidad nacional y libertad
La sociedad descentralizada, el mundo de las Naciones basado en la delimitación territorial fue transformándose en el último par de décadas. Surge un nuevo plano, una nueva dimensión a explorar. El mundo de las redes distribuidas con internet como principal generador, permite la relación e interacción global y el surgimiento de comunidades de personas que se relacionan por tener intereses y valores comunes auténticos,
“independientemente del Estado que les provea pasaporte”.
Una nueva economía globalizada ayuda a que cada vez sea más difícil definir en términos nacionales a las personas.
Para un individuo, su identidad representa su entorno real y cotidiano, sus intereses y las personas con las que elige compartirlos. La identidad nacional ya no lo representa, no necesariamente.
La Nación se basa en el principio de que es ella la que define a los individuos que la integran y no ellos a la Nación. Se proyecta a través de una cultura nacional, creando una identidad colectiva, que homogeiniza y da uniformidad a quienes simplemente nacen dentro del perímetro de su territorio.
Los imaginarios sociales y mediáticos que generan esta realidad nacional tienen validez solamente dentro de su territorio. Esta forma de autodefinición carece de elección o cuestionamiento real.
Un nuevo mundo de redes transnacionales emerge permitiendo la búsqueda de nuevas identidades mediante espacios de libertad y abundancia, explorando su potencial de comunicación más allá de las limitaciones territoriales de orden nacional. La puerta está entreabierta mientras no nos insertemos en los sistemas de estructuras predeterminadas, regímenes de salarios, de educación, religiosos, de orden familiar o local, ni creamos que son incuestionables y en cambio elijamos explorar otros campos en los que podamos encontrar o crear formas de vivir más libremente tanto personal como económicamente.
“Una persona solamente es libre si es dueña de las bases de su propia subsistencia, cuando no tiene obligación alguna de rendir pleistecía a nadie y puede abandonar su red de un modo efectivo si entiende que ya no atiende a las necesidades de su propia felicidad, felicidad que sólo ella misma puede juzgar.”
La Era del Diamante
Existen muchos caminos de aprendizaje. Este libro relata la vida y la evolución de una niña llamada Nell, desde que es muy pequeña hasta que llega casi a la adultez, atravesando esos caminos. En diferentes niveles, ella va creciendo y aprendiendo a través de un libro electrónico que recibe como regalo por casualidad (o no tanto), con el que interactúa de forma personal. Este manual va enseñándole, paso a paso, las herramientas para sobrevivir en su entorno cercano, en el que ella es maltratada y descuidada. Luego cuando está preparada, cuando ya tiene la capacidad para escaparse de ese entorno, el libro la guía para que pueda liberarse.
En el transcurso de su enseñanza, el manual se relaciona por medio de historias y personajes que son en realidad metáforas de su propia vida. Entonces ella, leyendo e interactuando con el libro puede entender mejor las cosas que la rodean y a sí misma.
En un momento, luego de haber atravesado muchos obstáculos y haber llegado a un nivel de estabilidad estando amparada dentro de una filé y teniendo la posibilidad de incluso pertenecer a otra, la Victoriana, más grande y prestigiosa, Nell decide no pertenecer a ninguna, no elegir el camino fácil de la seguridad y la estabilidad. Sino salir al mundo y buscar quién es ella realmente, y quién puede llegar a ser. Elige no pertenecer a un esquema predeterminado.
Las historias que sigue leyendo a lo largo de varios años en el manual siguen enseñándole, adaptándose a sus conocimientos. Ella encuentra en este libro una salvación, una guía que la ayuda y la proteje maternalmente, pero que le dá las harramientas que necesita para vencer sus miedos y la incentiva a liberarse de las ataduras propias y externas que la limitan.
La Era del Diamante cuenta también las historias de otros personajes que surgen a partir de su relación con este manual, y con las otras dos copias que existen. Desde su creador y su hija, quien posee una de las copias, las organizaciones interesadas en crear manuales de forma masiva hasta la persona que “actúa” detrás del manual que Nell lee, una mujer que llega a involucrarse personalmente con la vida de ella, que llega a conocerla sin verla nunca, solamente por medio del libro.
Para mí, esta novela es una metáfora hermosa del aprendizaje de toda la vida para llegar a convertirse en quien uno realmente quiere ser y de la búsqueda del camino que uno mismo quiere recorrer.
La blogsfera
Internet con sus miles de nodos jerárquicamente iguales funciona como una red distribuida que abre las vías a una nueva estructura de información, o sea de poder.
En esta red distribuida cada nodo puede llegar a cualquier otro, sin la necesidad de pasar por filtros intermediarios.
Es una red de iguales en la que cada individuo tiene la capacidad de decidir sobre sí mismo pero no tiene el derecho a decidir sobre los demás.
A una propuesta generada por uno o más nodos pueden sumarse algunos sí y otros no (ya sean mayoría los primeros o los segundos) pero esto no es un factor que condicione la realización de dicha propuesta. Esto se define como Plurarquía.
La capacidad de transmitir información es también la capacidad de convocar, de unir voluntades.
En una red descentralizada, esta capacidad se concentra sólo en algunos nodos, que funcionan como distribuidores y “filtros” de información.
La democracia es un sistema descentralizado de “elección de representantes” (filtros) en el que una mayoría decide por sobre la minoría quién será el representante de todos.
Así lo es también la red de medios tradicionales de comunicación, que filtran la información según su propia conveniencia o la de terceros influyentes, condicionando y limitando lo que el resto de la gente recibirá.
En los nuevos medios de comunicación distribuidos, como por ejemplo los que se generan en internet como la blogsfera permiten que cualquier persona, desde cualquier lugar pueda aportar ideas, información, opinión, etc. de manera libre y sin filtros al resto de la red por medio de su blog personal. Y el prestigio que obtenga estará relacionado con la cantidad de lectores que lo sigan y bloggers que lo citen, haciendo llegar su palabra a más personas.
La blogsfera elimina la separación entre el emisor y el receptor que prevalece en los medios de comunicación tradicionales, ya que cualquiera puede publicar, cualquiera puede tener su propio espacio libre y cualquiera puede nutrirse de la información que brindan los demás, ganando así autonomía por sobre las institucionas preestablecidas de control de de información.
El blogger hace a la información lo que el hacker a la informática.
Los cambios en la estructura informacional afectan el sistema de representación política ya que toda estructura informacional lleva tras de sí una estructura de poder.
El Ciberactivismo es una estrategia que por medio del boca a boca intenta difundir un mensaje, plantear un debate, generar un cambio. Y utiliza para conseguirlo medios de comunicación distribuidos, haciendo correr la voz para llegar a otros y que esos otros lo difundan también.
El nuevo concepto de red distribuída de información rompe las barreras jerárquicas que delimitan el poder.
La blogsfera no es sólo un medio de comunicación mas, ya que tiene también la capacidad de convocar, organizar políticamente y espontáneamente a las personas generando cambios y repercusiones en la sociedad, fortaleciendo el sentido de acción individual y colectiva frente a las estructuras preconcebidas de jerarquía y poder.
Sociedad red
Thomas Friedman habla en su libro “La tierra es plana” de tres grandes eras de globalización. La primera comienza con el descubrimiento de América en 1492 hasta aproximádamente 1800. En esta etapa comenzó a aglutinarse el mundo, los países comenzaron a derribar los muros que los separaban. La globalización se generaba entre las diferentes naciones.
La segunda era se extiende entre el 1800 y el 2000 aproximadamente. En esta segunda etapa de globalización, la fuerza que impulsaba la integración global fue la empresa multinacional.
La caída de los costes del transporte y el crecimiento del mercado y de la industria y, más adelante la caída de los costes de la telecomunicación generaron la búsqueda por crear una economía global entre las empresas.
La tercera era de globalización, que surge a partir del 2000 es ahora entre las personas ya que poco a poco la interacción y la comunicación se desarrollan cada vez más entre los propios individuos a través de conexiones directas (sin intermediarios). De esta manera la tierra se “aplana”, se igualan las posibilidades de los individuos (nodos de la red) para llegar a la información y a otros nodos.
Las nuevas tecnologías como el teléfono móvil e internet, permiten este avance en el desarrollo de la comunicación distribuída ya que proveen de las herramientas necesarias a los propios individuos sin la necesidad de pasar por filtros intermedios, como por ejemplo medios de comunicación o representantes políticos.
Ejemplos como las movilizaciones que se dieron después del 11M demuestran que esta red de personas autoconvocades por medio de SMS tiene una poderosa repercusión en la sociedad.
El planteo que surge a partir de estos hechos denota cómo las redes sociales y la información que circula por ellas transforman el criterio de poder a una red distribuida.
Gana peso la “voz propia” y la individualidad dejando de lado la pasividad de receptor frente a emisor, tomando conciencia del poder que tiene cada individuo para generar cambios en esta nueva red social.
Pero como toda herramienta puede tener diferentes usos y la forma en que se la utilice dependerá de las intenciones que se tengan.
El terrorismo de red es la otra cara, es el nuevo enemigo de este siglo que tiene toda la información y tecnología al alcance de la mano.
La única forma de combatir este nuevo terrorismo de red es justamente sumergirse en el netweaving, en el mundo de las redes sociales distribuídas, porque solamente dentro de este plano podemos entender y generar cambios en esta nueva organización social que define este siglo, la sociedad red.
Un hecho importante es entender cómo funcionan los individuos (nodos en la red) y si están dispuestos a cambiar (modificar un esquema de comportamiento), alterando consigo la propia red.
El concepto de umbral de rebeldía se refiere a cuántos nodos de una red deben estar dispuestos a cambiar para que uno cambie. Por ejemplo un nodo con un umbral de rebeldía 3 significaría que ese nodo necesita de tres nodos en total (incluyendose a él mismo) para cambiar.
La densidad y la estructura de la red la hacen más o menos estable ya que no importa cuántos miembros estén dispuestos a cambiar sino cuánto conocimiento tenga cada nodo de la intención de cambio de los demás nodos.
La lógica de la abundancia
La lógica de la abundancia existe en una comunidad en la que nadie decide sobre los actos o posibilidades de nadie. Las ideas se suman, pero una no excluye a otra por mayoría de adeptos. Una propuesta puede tener más o menos personas que quieran sumarse a ella, pero su desarrollo no depende de ello, de la cantidad de personas que estén de acuerdo. Y nadie tiene que aceptarla por ser parte de la minoría no a favor.
Cada individuo puede decidir sólo sobre sí mismo pero no sobre los demás.
El concepto de democracia implica la toma de desiciones a partir de una mayoría que decide sobre el individuo. Como por ejemplo la Wikipedia, que realiza su selección de contenidos a través de la edición democrática o sea generando escasez. Limitando el resultado, que al fin será lo que decidan algunos que sea. Es decir que no permite la diversidad de opiniones y de información.
“¿Qué sentido tendría votar un uniforme igual para todos si cada cual pudiera vestir como quisiera gratis?”
En la blogsfera en cambio, cada blog que se suma, aporta información sin limitar al resto. Este es un ejemplo de uno de los modelos que generan logica de abundancia: a partir de una red distribuída, sin jerarquías.
Otro modelo es el generado a partir de una red descentralizada con un centro volátil, por ejemplo como lo fue Google hace algunos años, o Flickr. En este caso, el centro funciona como un Mumi, o sea como dinamizador social, que distribuye la informacion de un individuo haciéndola accesible al resto sin filtrar el contenido y sin importar la cantidad de individuos que sean parte de esa red. Y siempre y cuando este nodo conector no ejerza ningún tipo de control por medio de la información que obtiene y/o el servicio que brinde.
Tanto en una como en otra, la conclusión es que finalmente la elección siempre es individual: qué quiero ver, qué quiero decir, qué quiero hacer y pensar. Y una sociedad en la que algunos deciden por sobre la individualidad de cada persona no es una sociedad libre.
La ética del hacker
¿Podría alguien realmente llegar a morir de aburrimiento? Desde luego que muchos eligirían morir a aburrirse eternamente.
La vida no sólo se basa en supervivencia. Quizás en un principio sí, pero a medida que el ser humano fue evolucionando en el tiempo, aparecen nuevas motivaciones. Una de ellas es la vinculación social, la relación con los otros, el pertenecer a un nosotros. Otra motivación es el entrenimiento. Pero no entretenimiento como sinónimo de “pasar el rato”, o “distraerse”, sino como esa energía que sentimos al hacer algo que realmente nos apasiona.
Para los hackers, no es la supervivencia lo que más importa. Lo que los motiva a hacer algo, a programar por ejemplo, no es el dinero o la supervivencia sino que para ellos es un entretenimiento desafiante e interesante, y que además lo pueden compartir con sus iguales e interactuar con ellos en el proceso.
Un grupo de hackers que trabajan juntos lo hacen porque lo disfrutan. Les apasiona el desafío de de seguir aprendiendo y resolviendo los problemas que les plantea el proyecto que están abordando.
No tienen jornadas de horas definidas que cumplir, el tiempo es flexible para ellos. Tampoco creen en las jerarquías dentro de su comunidad. Su propia motivación es la que los lleva a seguir trabajando, dentro del fluír de sus ritmos personales.
El término hacker no sólo se relaciona con la tecnología, sino con una forma de encarar la vida y el trabajo. Esta forma se contrapone a la idea tan arraigada del trabajo, que debe asumirse con el objetivo de lograr seguridad económica (supervivencia) y tal vez y en segundo lugar, prestigio.
Dentro de los Principios de la ética Protestante, el trabajo se consideraba como un deber que hay que realizar de la mejor manera posible, simplemente porque se debe, haciendo hincapié en el sentido de la responsabilidad y obligación.
Se trabajan 6 días a la semana, y el Domingo, el descanso (y el Cielo como fin último), no implica trabajo. (El infierno es representado como el tormento del sacrificio eterno, del trabajo sin descanso).
El trabajo está totalmente separado del disfrute.
El Capitalismo toma elementos de la ética protestante, como la idea de trabajo y luego premio por el trabajo realizado. En una vida optimizada según los métodos empresariales el tiempo es una estructura de bloques definidos para cada actividad (trabajo, ocio, interacción con los demás, placer). Esta mentalidad trata a los individuos como seres inmaduros que no pueden hacerse cargo de su propia vida ni organizar ellos mismos su tiempo y deben obedecer a estructuras mejores de organización para, al llegar el final del día estando ya exhaustos, entregarse a la televisión que les dirá qué ver, qué consumir.
En la ética hacker del trabajo, prima como objetivo el desafío en sí por resolver acertijos y compartirlos. Para ellos, el reconocimiento de sus iguales que comparten su pasión y sus principios es más importante que el dinero. Es una recompensa mucho mayor.
El dinero puede servir como medio para conseguir algo que les interese o preocupe, pero no es en sí mismo un fin.
En la vinculación social el hacker necesita sentir pertenencia con los demás, con sus pares, y lo logra a través del reconocimiento por su trabajo, que a su vez está unido al disfrute, al ocio y a la creatividad.
Para los hackers la información se comparte porque la consideran un bien que debe ser accesible y abierto. Por eso desarrollan software libre y comparten su proceso de desarrollo para que otros puedan utilizarlo, funcionando así como una red distribuida de información y conocimiento.
Los avances en el software open source (de libre acceso al código fuente) como Linux por ejemplo, se hacen a partir de múltiples aportaciones que se van sumando, y a su vez estas aportaciones están accesibles para quien quiera hacer uso de ellas para desarrollar más software libre. La diversidad de opiniones y críticas hacen que el proyecto se pueda ir modificando y puliendo mientras se construye. A diferencia de los proyectos cerrados en los que recién se da a conocer el producto terminado, sin posibilidad de modificar sus cimientos.
El aprendizaje del hacker funciona de la misma forma que el desarrollo de sus proyectos. Sin jerarquías, no como un receptor pasivo del conocimiento, sino desde múltiples fuentes que él mismo busca. Es su propia curiosidad lo que lo lleva a seguir aprendiendo y resignificando el conocimiento de manera fluída y sin estructuras predeterminadas. Incluso sus propios aportes pueden enriquecer el aprendizaje de los demás.
“Ninguna persona libre debe aprender nada como un esclavo”
Los métodos tradicionales de enseñanza definen como maestro al emisor incuestionable del conocimiento. Es evidente que esta estructura no incentiva la capacidad de pensar por propia cuenta, cuestionar y generar criterio propio. Tampoco el conocimiento adquirido por cada generación de aprendices aporta nada a la siguiente. Es desechado para empezar una vez más de cero, esquemáticamente igual que con la anterior.
“Al maestro corresponde hablar y enseñar; al discípulo estar callado y escuchar”
La libertad de expresión y la privacidad son algo fundamental para el hacker, ya que para él ser libre es un valor elemental. El trabajo es la fusión entre pasión y libertad.
Y la creatividad, el disfrute por crear y brindar al mundo esa aportación valiosa y genuina y sentirse reconocido por su comunidad de iguales es lo que al final le da sentido.










