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La lógica de la abundancia
La lógica de la abundancia existe en una comunidad en la que nadie decide sobre los actos o posibilidades de nadie. Las ideas se suman, pero una no excluye a otra por mayoría de adeptos. Una propuesta puede tener más o menos personas que quieran sumarse a ella, pero su desarrollo no depende de ello, de la cantidad de personas que estén de acuerdo. Y nadie tiene que aceptarla por ser parte de la minoría no a favor.
Cada individuo puede decidir sólo sobre sí mismo pero no sobre los demás.
El concepto de democracia implica la toma de desiciones a partir de una mayoría que decide sobre el individuo. Como por ejemplo la Wikipedia, que realiza su selección de contenidos a través de la edición democrática o sea generando escasez. Limitando el resultado, que al fin será lo que decidan algunos que sea. Es decir que no permite la diversidad de opiniones y de información.
“¿Qué sentido tendría votar un uniforme igual para todos si cada cual pudiera vestir como quisiera gratis?”
En la blogsfera en cambio, cada blog que se suma, aporta información sin limitar al resto. Este es un ejemplo de uno de los modelos que generan logica de abundancia: a partir de una red distribuída, sin jerarquías.
Otro modelo es el generado a partir de una red descentralizada con un centro volátil, por ejemplo como lo fue Google hace algunos años, o Flickr. En este caso, el centro funciona como un Mumi, o sea como dinamizador social, que distribuye la informacion de un individuo haciéndola accesible al resto sin filtrar el contenido y sin importar la cantidad de individuos que sean parte de esa red. Y siempre y cuando este nodo conector no ejerza ningún tipo de control por medio de la información que obtiene y/o el servicio que brinde.
Tanto en una como en otra, la conclusión es que finalmente la elección siempre es individual: qué quiero ver, qué quiero decir, qué quiero hacer y pensar. Y una sociedad en la que algunos deciden por sobre la individualidad de cada persona no es una sociedad libre.
La ética del hacker
¿Podría alguien realmente llegar a morir de aburrimiento? Desde luego que muchos eligirían morir a aburrirse eternamente.
La vida no sólo se basa en supervivencia. Quizás en un principio sí, pero a medida que el ser humano fue evolucionando en el tiempo, aparecen nuevas motivaciones. Una de ellas es la vinculación social, la relación con los otros, el pertenecer a un nosotros. Otra motivación es el entrenimiento. Pero no entretenimiento como sinónimo de “pasar el rato”, o “distraerse”, sino como esa energía que sentimos al hacer algo que realmente nos apasiona.
Para los hackers, no es la supervivencia lo que más importa. Lo que los motiva a hacer algo, a programar por ejemplo, no es el dinero o la supervivencia sino que para ellos es un entretenimiento desafiante e interesante, y que además lo pueden compartir con sus iguales e interactuar con ellos en el proceso.
Un grupo de hackers que trabajan juntos lo hacen porque lo disfrutan. Les apasiona el desafío de de seguir aprendiendo y resolviendo los problemas que les plantea el proyecto que están abordando.
No tienen jornadas de horas definidas que cumplir, el tiempo es flexible para ellos. Tampoco creen en las jerarquías dentro de su comunidad. Su propia motivación es la que los lleva a seguir trabajando, dentro del fluír de sus ritmos personales.
El término hacker no sólo se relaciona con la tecnología, sino con una forma de encarar la vida y el trabajo. Esta forma se contrapone a la idea tan arraigada del trabajo, que debe asumirse con el objetivo de lograr seguridad económica (supervivencia) y tal vez y en segundo lugar, prestigio.
Dentro de los Principios de la ética Protestante, el trabajo se consideraba como un deber que hay que realizar de la mejor manera posible, simplemente porque se debe, haciendo hincapié en el sentido de la responsabilidad y obligación.
Se trabajan 6 días a la semana, y el Domingo, el descanso (y el Cielo como fin último), no implica trabajo. (El infierno es representado como el tormento del sacrificio eterno, del trabajo sin descanso).
El trabajo está totalmente separado del disfrute.
El Capitalismo toma elementos de la ética protestante, como la idea de trabajo y luego premio por el trabajo realizado. En una vida optimizada según los métodos empresariales el tiempo es una estructura de bloques definidos para cada actividad (trabajo, ocio, interacción con los demás, placer). Esta mentalidad trata a los individuos como seres inmaduros que no pueden hacerse cargo de su propia vida ni organizar ellos mismos su tiempo y deben obedecer a estructuras mejores de organización para, al llegar el final del día estando ya exhaustos, entregarse a la televisión que les dirá qué ver, qué consumir.
En la ética hacker del trabajo, prima como objetivo el desafío en sí por resolver acertijos y compartirlos. Para ellos, el reconocimiento de sus iguales que comparten su pasión y sus principios es más importante que el dinero. Es una recompensa mucho mayor.
El dinero puede servir como medio para conseguir algo que les interese o preocupe, pero no es en sí mismo un fin.
En la vinculación social el hacker necesita sentir pertenencia con los demás, con sus pares, y lo logra a través del reconocimiento por su trabajo, que a su vez está unido al disfrute, al ocio y a la creatividad.
Para los hackers la información se comparte porque la consideran un bien que debe ser accesible y abierto. Por eso desarrollan software libre y comparten su proceso de desarrollo para que otros puedan utilizarlo, funcionando así como una red distribuida de información y conocimiento.
Los avances en el software open source (de libre acceso al código fuente) como Linux por ejemplo, se hacen a partir de múltiples aportaciones que se van sumando, y a su vez estas aportaciones están accesibles para quien quiera hacer uso de ellas para desarrollar más software libre. La diversidad de opiniones y críticas hacen que el proyecto se pueda ir modificando y puliendo mientras se construye. A diferencia de los proyectos cerrados en los que recién se da a conocer el producto terminado, sin posibilidad de modificar sus cimientos.
El aprendizaje del hacker funciona de la misma forma que el desarrollo de sus proyectos. Sin jerarquías, no como un receptor pasivo del conocimiento, sino desde múltiples fuentes que él mismo busca. Es su propia curiosidad lo que lo lleva a seguir aprendiendo y resignificando el conocimiento de manera fluída y sin estructuras predeterminadas. Incluso sus propios aportes pueden enriquecer el aprendizaje de los demás.
“Ninguna persona libre debe aprender nada como un esclavo”
Los métodos tradicionales de enseñanza definen como maestro al emisor incuestionable del conocimiento. Es evidente que esta estructura no incentiva la capacidad de pensar por propia cuenta, cuestionar y generar criterio propio. Tampoco el conocimiento adquirido por cada generación de aprendices aporta nada a la siguiente. Es desechado para empezar una vez más de cero, esquemáticamente igual que con la anterior.
“Al maestro corresponde hablar y enseñar; al discípulo estar callado y escuchar”
La libertad de expresión y la privacidad son algo fundamental para el hacker, ya que para él ser libre es un valor elemental. El trabajo es la fusión entre pasión y libertad.
Y la creatividad, el disfrute por crear y brindar al mundo esa aportación valiosa y genuina y sentirse reconocido por su comunidad de iguales es lo que al final le da sentido.
Como una enredadera y no como un árbol
Nace una nueva necesidad de libertad. Nuevos valores.
El capitalismo como un Monasterio Medieval que regula el tiempo en función del trabajo se contrapone a una nueva forma de organización emergente. La creatividad y el componente científico son cada vez más relevantes en el valor de la producción.
Un hacker mide el trabajo por proyectos, por desafíos intelectuales. El trabajo ya no es una no-vida opuesta y separada por jornadas y salarios sino que va unida al juego, al ocio, al disfrute por el desafío en sí mismo.
Para poder crecer, el conocimiento necesita libertad para debatir y cuestionar y no secretismo. Las ideas que se guardan en un cajón no sirven.
El desarrollo de software y tecnología por parte de hackers se baña de una nueva concepción que defiende la descentralización y la distribución del conocimiento. A traves de aportaciones y desarrollos comienzan a crearse programas que tienen como objetivo proteger el derecho a la privacidad, no permitiendo el acceso del gobierno por medio de “puertas traseras” a información personal.
Nace internet como estructura descentralizada de comunicación, ataca las viejas arquitecturas informacionales (ruptura del control monárquico del conocimiento) con sus modelos jerárquicos y centralizados que, como un árbol, crecen vertical y linealmente, echando raíces y como una enredadera, la red va creciendo en todas las direcciones hasta acabar por cubrir el árbol por completo.
El universo fractal
La realidad está cambiando.
Se abren las puertas y se puede acceder a otro estado de percepción, a otro punto de vista, carente de las limitaciones rígidas y preconcebidas ya establecidas. Ciberia ante todo cuestiona y quiebra esas limitaciones. Va más allá. La idea del universo como un inmenso fractal que abarca a todos y a todo define su existencia.
El acceso a Ciberia, una realidad no regida por los límites comocidos de tiempo y espacio convencionales, puede darse a través de muchas vías, la tecnología, la ciencia, la música house, el diseño, el arte, las drogas alucinógenas, el chamanismo…
Todos tenemos potencialmente acceso a Ciberia. La realidad virtual, los juegos de rol que incentivan la imaginación y desestructuran el yo. La literatura y el arte ciberiano ya no tienen líneas definidas, adelante y atrás, pasado y futuro.
El acceso a la información avanza a la velocidad de la luz. La gente puede desafiar, recombinar y recrear las ideas y conceptos que tanto tiempo fueron aceptados pasivamente (conceptos como estado, familia, trabajo, matrimonio). Y el resultado es la libertad para cuestionar y resignificar la propia axistencia.
Zonas Temporalmente Autónomas
El mundo ya no tiene lugares por descubrir, por lo menos en el plano cartográfico. No existe territorio no conquistado, que no pertenezca a algún tipo de régimen o estructura organizada de control. ¿Y de qué forma se puede estar más allá de eso? ¿Cómo vivir en real libertad? ¿Dónde? Allí nacen las Zonas Temporalmente Autónomas. Se definen como algo casi imposible, justamente definiéndose como indefinibles. Son zonas liberadas del control de cualquier tipo de estado. Se “generan en forma espontánea” sin aviso y sin fecha de caducidad. Aparecen y desaparecen, resurgiendo en otro lugar.
Yo las entiendo casi como “estados de ánimo”. En mi caso, desde el arte siento mucha afinidad con la idea de “momentos” absolutos y plenos pero imposibles de enmarcar bajo ningún parámetro.
“…la única solución a la “superación y realización” del arte reside en la emergencia de la ZTA. Yo rechazaría categóricamente la critica de que la ZTA en sí misma “no es más que” una obra de arte, bien que pueda tener algunos de sus entrampamientos. Sugiero que la ZTA es el único “tiempo” y “lugar” posible para que ocurra arte por el puro placer de la acción creativa, y como contribución efectiva a las fuerzas que dan coherencia a la ZTA para
manifestarse.”
Justamente yo entiendo el arte desde la manifestación libre y sin estructuras externas.
Y no quiero decir “arte” de forma excluyente. Digo el arte que hay en todas las cosas (cocinar, compartir, pensar, cuestionar) y todo lo se haga desde la autenticidad y sin marcos, ideologías o estructuras predeterminadas.
“el artista no es un tipo determinado de persona, sino cada persona es un tipo determinado de artista”.
Una antología cyberpunk
Acabo de terminar de leer “Mirrorshades” y a pesar de que los cuentos tienen diversas temáticas, percibo una apreciacion común.
Se podría decir que los escenarios son recurrentes, el factor ciencia/tecnología, los elementos futuristas, aunque dentro de una especie de “atemporalidad” (realmente no podría asegurar si transcurren en un pasado, o en un futuro, quizas en un presente “alternativo”)
La alteración del cuerpo y de la mente, mediante agentes externos (drogas, implantes…)
Pero en realidad, creo que no es puramente ficción, es también una metáfora de una realidad actual.
Los personajes parecen tener la necesidad de cuestionar su condición actual, de resistirse a una opresión externa, de urirse para “romper las barreras”. Es nuestra propia necesidad de luchar por no perder la libertad y la individualidad.
Por ejemplo en “Petra” se puede ver cómo los personajes viven en una situación de control, dentro de un sistema que divide a los seres por “especies” (seres de piedra y carne, seres de carne pura) limitando el contacto entre ellos, y además los mantiene ocultos en la oscuridad, reprimiendo y castigando las emociones y el placer.
En “Zona Libre” (uno de mis cuentos preferidos) el protagonista reniega del entorno y la moda fría y conservadora de los “minimonos”, que repudian toda expresión física sexual y se mantienen dentro de una igualdad impersonal y desapasionada
En “Ojos de Serpiente” un hombre es controlado por “algo” que vive dentro de él (la serpiente) y que lo hace actuar fuera de su propio dominio. Manteniendo una lucha interna con su “otra parte”, su parte animal.
Creo que en conclusión, entiendo los cuentos sobre todo como un cuestionamiento a las “leyes” o “convenciones” que pueden regir nuestra vida de diversas formas y que muchas veces se contraponen a nosotros mismos.
Con amigos como estos….
Por Equipo de Sociedad - Fuente: Revista Veintitres - Argentina
Tiempo atrás, el escritor y periodista Tom Hodgkinson trepó el muro y vio qué se escondía detrás para luego contarlo en una investigación del periódico británico The Guardian.
El intrépido Tom corrió la máscara de Facebook, la red social que en sólo dos años –desde que se abrió a todo el mundo– sumó a 200 millones de usuarios que desnudan su intimidad en la Web.
¿Qué vio Hodgkinson, entonces? Que, agazapados atrás de ese joven brillante de Harvard llamado Mark Zuckerberg, creador de Facebook, asoman socios de linaje neoconservador y férreos vínculos con la CIA. El resultado del informe es, sin dudas, una trama intrigante de espías e inversiones millonarias, aplicada a un panóptico universal que encontró en las nuevas tecnologías una herramienta, al parecer, implacable.A diario se incorporan a Facebook 500 mil nuevos usuarios. Ya se crearon 200 millones de cuentas –casi cuatro millones en la Argentina, donde es la principal red social–, que convirtieron a este territorio virtual en el sexto país del mundo en cantidad de habitantes. Se estima que para 2011 superará los 500 millones de personas.
Cada una de ellas derrama en la red información personal que incluye fotos –850 millones al mes–, historias, amistades, gustos de consumo. El caudal informativo se ajusta a golpe de encuestas diversas y permanentes, lo que le permitió a Facebook elaborar, probablemente, la mayor base de datos del planeta, a la que empresas globales –Coca Cola, Sony Pictures y Blockbuster, por citar algunos ejemplos– han tenido acceso, según el diario británico Sunday Telegraph.
La red despertó la fiebre del reencuentro. “X te agregó como amigo (a) en Facebook” es una frase que se repite a diario en los correos de todos los que alguna vez se asomaron al mundo FB. Lo mismo sucede con invitaciones a eventos de todo tipo. La interconexión permite que se vuelvan a ver las caras –si no en persona, al menos virtualmente– ex compañeros de escuela, parientes lejanos, ex novios, hasta padres que les habían perdido el rastro a sus hijos.
Pero detrás de esta plataforma amistosa, los usuarios podrían estar durmiendo con el enemigo, según los secretos que descubrió el periodista inglés, que considera a la red “un experimento social de perfil neoconservador”.
Sólo hay tres directores de Facebook: Zuckerberg, su creador; el inversionista Jim Breyer, y Peter Thiel, inversor de capital de riesgo y filósofo futurista considerado un genio por las compañías cibernéticas de Silicon Valley.
Thiel es un alemán nacionalizado norteamericano, acusado por la revista Fortune de pertenecer a un grupo mafioso y tener un asistente uniformado con quien se mueve en un McLaren de medio millón de dólares. Cofundador y presidente del sistema de pago en línea PayPal, Thiel es coautor del libro El mito de la diversidad, un ataque minucioso al multiculturalismo. Durante sus años en la universidad, fundó un periódico de derecha llamado The Stanford Review. Hoy es miembro de TheVanguard.org, un grupo de lobby que se define a sí mismo como “una comunidad en línea de norteamericanos que creen en los valores conservadores, en el libre mercado y en limitar la interferencia del Estado”, y adhiere a las políticas de Reagan y Thatcher. Thiel admite que quiere reemplazar el mundo real, que llama “naturaleza”, por un mundo virtual.
Como PayPal, que nació con la creencia de que se puede encontrar valor no sólo en los objetos sino en las relaciones humanas, Facebook –que no fabrica absolutamente nada; conecta relaciones que ya existían– es otro experimento capitalista de manipulación global: “¿Se puede hacer dinero con las amistades? ¿Puedes crear comunidades libres de fronteras y venderles Coca-Cola?”, son las preguntas que resumen su concepto, según Hodgkinson.
El mentor filosófico de Thiel es René Girard, un gurú de Stanford para quien la gente se mueve en rebaños, como las ovejas: se copia una a otra sin mucha reflexión. La teoría explica tanto la creación de burbujas financieras (todos apuestan a las inversiones a las que apuesta la mayoría, hasta que explotan) como la enorme popularidad de Facebook.
Finalmente, a Thiel le encantan los paraísos fiscales y la idea de que el 40 por ciento del dinero del mundo está entre Vanuatu, las Islas Caimán, Mónaco y Barbados.
El tercer miembro del directorio, Jim Breyer, invirtió 12,7 millones de dólares en Facebook en abril de 2005 y está entre los directivos de Wal Mart y Marvel. También fue presidente del National Venture Capital Association (NVCA).
La más reciente inyección de capital a Facebook –27,5 millones de dólares– fue liderada por Greylock Venture Capital. Uno de los socios de este fondo de inversión es Howard Cox (también ex presidente de NVCA: todo está conectado) y miembro del directorio de In-Q-Tel. Esta empresa con nombre de compañía telefónica es el ala de inversión en capital de riesgo de la CIA, creada en 1999 con la misión declarada de “identificar y asociarse con compañías que estén desarrollando nuevas tecnologías para ayudar a proveer soluciones a la Agencia Central de Inteligencia” estadounidense.
Aun si no estuvieran colaborando con información para los espías, los dueños de Facebook no podrían haber soñado con un negocio más redondo. Sólo tienen que sentarse a ver cómo millones de adictos a Facebook ofrecen de forma voluntaria información sobre su identidad, fotos y listas de sus objetos de consumo favoritos. Esta gigantesca base de datos es vendida a los anunciantes, según Zuckerberg, “para tratar de ayudar a la gente a compartir información con sus amigos sobre las cosas que hacen en la red”. El 6 de noviembre pasado, Facebook anunció que doce multinacionales –Coca-Cola, Blockbuster, Verizon, Sony Pictures y Conde Nast, entre otras– se habían unido a la red.
Aunque Facebook no tiene oficinas en América latina, las marcas argentinas descubrieron su potencial en el último semestre del 2008. Algunas, como Chevrolet o Sony Ericsson, eligen un juego on line; otras –como Brahma, el Banco Supervielle, Topper o MTV– generan su propio espacio donde los usuarios se hacen fans, comentan los productos e interactúan. La marca de procesadores Intel prefirió hacer un juego de preguntas y respuestas para el Día de la Madre; Bon-o-Bon pidió a los usuarios que dejen deseos, y Pepsi alentó a que los cibernautas suban sus fotos para la promo Indemnizame. Para probar la fidelidad de sus clientes, Burger King fue más lejos: por cada diez amigos que uno eliminara, le regalaban un sandwich. 82.771 facebookeros sacrificaron a 233.906 amigos antes de que Facebook presionara a la empresa para terminar la promo (que iba contra sus intereses de multiplicarse).
El concepto de Facebook es claro: va a buscar a la gente donde la gente está. Y en la segmentación está la clave para los anunciantes: es posible llegar sólo a porteños de 30 a 40 años, o a fanáticos de determinado género para anunciarles la salida de un disco. Con 5.000 pesos, cualquier empresa puede hacer pie en la red.
“Compartir” es la palabra de Facebook para “publicitar”. Cuente que le gustó una película y apenas se estrene una similar, puede estar seguro de que le enviarán un aviso. Y si se toma el tiempo de leer su política de privacidad, se dará cuenta de que la “privacidad” es un concepto que Facebook no se toma en serio: al publicar cualquier dato en su perfil, uno le otorga a Facebook una licencia “irrevocable, perpetua, no exclusiva, transferible, plenamente desembolsada y mundial para usar, copiar, reproducir públicamente (…) y distribuir dicho Contenido de usuario para cualquier fin, ya sea comercial, publicitario o de otro tipo”. Claro, el contrato es razonable y estipula que, si uno cerrara la cuenta, esta licencia quedará revocada. “No obstante, reconoces que la Compañía podrá conservar copias archivadas de tu Contenido de usuario”, aclara. Muy tranquilizador.
A mediados de febrero, Facebook cambió estas condiciones adjudicándose el derecho ilimitado para usar la información aunque el usuario cerrara su cuenta. Ante las protestas, dieron marcha atrás y pusieron a consideración un nuevo reglamento, que se votará entre el 16 y el 21 de abril. Esta forma de proponer cambios mediante globos de ensayo –y ver si pasan la prueba de la aprobación pública, o no– parece una práctica habitual de la empresa, que ya había tenido dos conflictos al pasar la raya e inmiscuirse en las conductas privadas.
En 2007, FB puso en marcha un programa llamado Beacon, que informaba tanto a los amigos como a las empresas de todas las compras online de cada usuario: la protesta, a la que se sumaron más de 50.000 facebookeros, logró que se detuviera su aplicación. Pero no ocurrió lo mismo con el News Feed, otro software que informa todas las novedades de la vida de los usuarios, desde que agrega una foto hasta los cambios en el estado civil: si uno tiene la alegría de casarse, o la desventura –alegría para algunos– de volver a ser soltero.
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Para dar una idea de la cantidad de información que, inocentemente, uno va entregando sin tener mucha idea de su destino, el gobierno inglés anunció a fines de marzo que, en el marco de su estrategia antiterrorista, planea espiar y almacenar información de redes como Facebook y MySpace (orientada a la música). Almacenará en una gran base de datos cada contacto telefónico, e-mail y página web visitada. No espiarán los contenidos de los mensajes y conversaciones entre los usuarios, aseguraron… aunque si consideran que hay posibilidades de cometer un delito, sí podrían hacerlo.
Al mismo tiempo, la Comisión Europea le solicitó a Facebook y otras redes que las cuentas
abiertas por menores de edad sean por defecto “privadas e inaccesibles” a través de los buscadores. Ahora, cualquier usuario puede obtener información personal de otros navegantes con sólo introducir su nombre en el buscador, con los riesgos que esto implica.Este es sólo uno de los debates sobre quién maneja la información publicada en Facebook. Una discusión que crece es qué sucede con los perfiles cuando la persona muere, algo que no está contemplado aún. Cuando el periodista William Bemister murió, su hermana Stephanie escribió a la división de privacidad de FB pidiendo educadamente que dieran de baja su perfil. Facebook se negó: “Convertimos en conmemorativas las páginas de las personas fallecidas –le respondieron–. El Muro (una sección para dejar un mensaje visible al resto de los contactos) queda para que amigos y familiares puedan escribir en su memoria”. Finalmente, después de hacer público su reclamo, logró que lo cerraran.
Desde los gustos personales, la ciudad donde vive, sus contactos y amigos hasta las salidas y qué productos consume, todo está en –y es propiedad de– Facebook. Un nuevo Gran Hermano que, a diferencia del de George Orwell, construido desde arriba como un aparato totalitario impuesto por la fuerza, todos, clic a clic y subida a subida, ayudamos a armar. Pero alguien está mirando, y usando, toda esa información.
Nota original The Guardian “With friends like these”
Y sino, preguntale a Bono.
Sí, soy yo.
Hace un tiempo fui a ver una obra de teatro en la que actuaba una amiga mía. Ella es actriz y yo vi casi todas las obras que estrenó. Realmente no suelo ir al teatro. No es que no me guste, pero simplemente no tengo el hábito. Pero a ella la fui a ver desde la primera muestra que hizo, en la que actuaba de mono. Bueno, volviendo al tema, era “Alguien de algún modo” (así se llamaba la obra).
No tenía nada en mente, ni siquiera sabía muy bien de qué trataba. Simplemente me disponía a percibir, solo receptiva y hasta casi pasívamente las imágenes, sensaciones y emociones a las que me llevara. Y de repente me encuentro con esto:
“Tengo una amiga que es artista plástica y yo soy la modelo. Me tiene mucha confianza entonces puede pedirme cosas tipo: mové la cabeza para allá, los ojos un poquito mas abajo, menos fuerte la mirada.. y así. Además porque debo dar bien para pintar, tengo la cara angulosa, por ahí le sirve. Igual no estoy ahí todo el tiempo, me saca fotos y después pinta. Es la persona que más conoce mi cara, cada milímetro, cada detalle, gesto, es raro, la conoce más que yo seguro. Dice que mi boca es muy difícil, yo en realidad tengo un problema, que es que no la puedo cerrar bien. Tengo que hacer fuerza, y si la relajo se me abre un lado. Va una imagen. Dice que el labio de arriba es el más difícil. A veces me cambia cosas de la cara para variar, o después de muchos, hace otro con otra modelo para descansar de mi cara…”
No sé como explicarlo… me descolocó. Es una sensación realmente MUY extraña sentir de hecho se están refiriendo a vos. Hay una parte de mí que no terminaba de asumir eso. “debe ser otra, no puedo ser yo” es como si de golpe la tele te empezara a dirijir la palabra. Es un campo en el que uno no espera ser parte, o no más que como receptor anónimo… invisible. Pero nunca como protagonista, ni siquiera durante los 2 minutos que puede durar un monólogo como este.
Cambio!
Después de pagar unas facturas de impuestos y hacer algunos trámites, me acuerdo de que tengo que ir al supermercado a hacer unas compras. Decido ir al que queda en la cuadra de mi casa. Cuando llego, me encuentro con la puerta de entrada cerrada, precariamente por una tabla de madera puesta transversalmente del lado de adentro. Son las 6 de la tarde, “no puede estar cerrado”, pienso. Estarán robando? No, desde afuera, no se ve como si esté pasando algo raro dentro. Incluso, todo se ve bastante natural y tranquilo dentro. Quizás demasiado tranquilo…
Decido esperar un rato, a ver si alguien de acerca a la puerta. Entonces, una de las cajeras, muy lentamente, se acerca, desliza la tabla, se asoma y me dice: “no tenemos monedas, solo te podemos cobrar si pagás con tarjeta o con cambio exacto”.
Este tipo de cosas pueden pasar día a día en Buenos Aires. La falta de monedas empeoró luego de que el transporte aumentara un 30% en Capital (en Provincia el aumento fue incluso mayor). Las consecuencias fueron realmente peores: la mayoría de los comercios exigen cambio exacto. Incluso prefieren cobrar de menos. Viajar en transporte público requiere ahora una odisea estratégica para llegar a la suma de $1,20. Antes la solución era ir al banco, pero ahora sólo entregan $2 de monedas por persona por día, o sea que ni siquiera te alcanza para la ida y la vuelta. Y las casas de cambio, te cobran un valor agregado. Por cada billete de $2 te dan 1,80.
Yo propongo que empiecen a circular billetes simbólicos para remplazar las monedas. Los billetes podrían llevar la cara de los famosos cinco ex-presidentes empezando por de la Rúa, en el billete de 90 pal peso. Siguiendo con Puerta, Rodriguez Saá, Camaño y finalmente Duhalde, en el de $0,05.
Último cuadro
Este es el último cuadro que pinté. Fue un encargo y a pesar de eso me gusta, me gustó hacerlo. Pero no hay mucho más que pueda decir sobre él. Yo no puedo hablar a cerca de lo que hago, explicarlo. Pero tampoco creo que sea necesario. La verdad nunca me cayeron del todo bien los artistas que tienen que darle un sentido a lo que hacen, explicar lo que significa (o lo que es peor aún, pagarle a alguien para que lo haga)…
A veces voy a alguna exposición o muestra y por ahí lo que veo no me gusta nada, me resulta insulso, y cuando leo el catálogo encuentro una crítica compleja y pretenciosa, (obviamente escrita por un crítico respetado) que intenta “justificar” lo que uno está viendo.
Yo realmente creo que la percepción es lo más válido, lo más genuino que uno tiene al momento de opinar sobre un artista, una obra o lo que sea. A veces trato de conectarme con lo que realmente siento sobre algo, con la sensación más primaria y real. A mí hay artistas que me gustan y la verdad que no sé por qué, y otros que no, que no me conmueven nada. Por esto mismo no creo que se pueda ser totalmente objetivo al momento de opinar, o que exista un criterio absoluto y certero. Es algo que descubrí con el tiempo. Ni siquiera yo soy siempre la misma, no percibo siempre con los mismos ojos.







